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Arte y Ciencia

Arte y Ciencia de M. C. Escher

Conferencia: M. C Escher: La inspiración de toda mi vida
Nadrian C. Seeman

Maurits Cornelis Escher nació en 1898 en Leeuwarden, un pequeño pueblo en el norte de Holanda Luego de no haber obtenido muy buenos resultados en el colegio, partió en 1919 a la Escuela Provincial de Artes y Oficios en Haarlem donde estudió un poco de arte y diseño gráfico bajo la dirección de un excelente artista: Jessurun de Mesquita. Dejó la Escuela en 1922 y al parecer lo más valioso que se llevó consigo fue su destreza como artesano y grabador en madera. Fuera de esto no tuvo mayor formación, por lo que se le podría considerar un artista autodidacta. Hasta 1935 vivió en Italia (Roma) y luego de una corta estadía en Suiza y Bélgica se trasladó a Holanda donde creó y realizó sus principales obras. Murió en 1972, reconocido como un artista de fama mundial.
Hasta el fin de los años treinta su obra (especialmente sus grabados del paisaje mediterráneo) eran admiradas por un pequeño círculo de amigos del arte gráfico. Luego un nuevo Escher nació, el ESCHER que conocemos hoy. Existieron algunos preludios como "Mano con Esfera Reflectante" (1935), "Día y Noche" (1938), pero su primera magnum opus fue "Metamorphosis II", que concluyó en 1940. Uno de sus críticos más devotos, G. H. 's Gravesande escribió de manera muy escéptica acerca del nuevo camino que había tomado Escher. Era como si hubiese despedido al artista que tanto había admirado por su destreza como grabador en madera. Lo que escribió en "De vrije bladen" en 1940 suena como un triste adiós: "La pregunta que continuamente viene entorno al trabajo de Escher es si sus recientes esfuerzos pueden venir por el frente del arte. Él usualmente me mueve de manera profunda, pero no puedo describir todo su trabajo como bueno. Sería ridículo aceptarlo." (Es importante notar que esto se dijo del trabajo del que ahora tenemos la más grande de las estimas). 's Gravesande incluso dijo que: "Los pájaros, peces y lagartijas de Escher desafían una descripción; llaman a forma de pensamiento que sólo se encuentra en muy pocas personas".
Aquí Escher fue sepultado como artista por un crítico de arte, quien siempre había escrito con simpatía e interés sobre su trabajo. Pero Escher prosiguió por el camino donde lo llevaba su intuición y curiosidad.
La crítica de arte permaneció silente y se mantuvo lejos de su trabajo. Ahora él era un artista solitario. Pese a ello trabajó con fe en que la expresión de sus ideas eran valiosas. Sentía que debía decirle a la gente con sus obras cosas que nunca habían sido expresadas antes. Una vez escribió acerca de sus intenciones de la siguiente forma: "Si sólo tú supieras las cosas que he visto en la oscuridad de la noche… en algunos momentos me he sentido demente y falto de juicio al no ser capaz de expresar estas cosas en términos visuales".
Pero el telón no calló sobre su trabajo. Ahora tenía otro público fuera de los seguidores del arte gráfico y este nuevo público era más numeroso que antes.
Tuvo que esperar hasta 1951 para volver a llamar la atención de una seria revista de arte. Fue escrito en "The Studio" por Marc Severin quien llamó a Escher un artista original que era capaz de tomar la poesía del lado matemático de las cosas en las formas más sorprendentes.
A partir de 1956 yo empecé a publicar regularmente artículos sobre los trabajos de Escher en una revista matemática para estudiantes de secundaria (Pythagoras). En 1960 el Prof. Hugh Nichol escribió un largo artículo sobre Escher, titulado "El artista de todos", un título del que Escher estaba muy honrado. Un análisis cuidadoso de su obra fue escrito en 1965 por el artista gráfico Albert Flocon en "Jardin des Arts". En este momento la popularidad del trabajo de Escher se había esparcido por Holanda, Inglaterra y Estados Unidos.
Escher se volvió un pozo, una fuente de inspiración para mí, no sólo durante su vida, sino también luego de su muerte en 1972. El punto de inicio fue la litografía 'Arriba y abajo’ que Escher hizo en 1947, y que decoraba una de las paredes de la clase de la academia pedagógica en la que yo ensañaba matemáticas.
Me cautivó desde el principio y una y otra vez la doble reproducción de la misma vista de una ciudad en dos perspectivas totalmente diferentes y que, sin embargo, estaban unidas armónicamente entre sí. ¿Qué quiso expresar el autor con este dibujo, cómo se le ocurrió hacerlo y qué construcción se ocultaba detrás?
En 1955 me encontraba en Baarn (Norte de Holanda) para ayudar a un amigo (Ir. A. Bosman) a redactar un libro de matemáticas que entendieran todos, para el cual había reunido mucho material. De casualidad vino a colación el tema de Escher y mi amigo dijo: "Él es mi vecino de enfrente y es muy sociable. Puedes abordarlo sin ninguna presentación previa y hacerle las preguntas que quieras". Sin embargo, me tomó todavía algún tiempo hasta que me atreví, pues en mi imaginación él no era solamente un gran artista, sino también una especie de mago.
En el verano de 1956 le escribí una carta, en la cual le planteaba diferentes preguntas sobre la obra 'Arriba y abajo’. A vuelta de correo recibí la siguiente respuesta: "... sobre la construcción y el motivo de esta litografía hay mucho que contar. Me falta el tiempo para ponerlo por escrito. Si es que visitarme no le significa mucho esfuerzo, le podría contar todo acerca de esto mediante los dibujos anteriores y los posteriores."
Fue una visita inolvidable. Hacia el final había visto casi todos los gráficos que Escher había realizado desde 1940 y me había enterado de muchas de las ideas de Escher sobre el mundo; iba saltando de una sorpresa en otra. Regresé en muchas oportunidades más, pues esta primera visita fue realmente fugaz.
Sobre una obra que él había acabado de hacer me expresé incluso de manera crítica ‘Galería de pinturas’. Algunos días después, en otra de mis visitas, volvió a tocar el tema y se tomó la molestia de explicarme claramente que los cambios que yo había sugerido eran imposibles de realizar. Un tiempo después de haber formulado mi crítica yo había pensado que no era digna de consideración. Uno debía imaginarse: Escher rozaba los 60, se había ganado por su trabajo un nombre como artista gráfico y era muy valorado por sus dibujos, que eran únicos.
Yo, por el contrario, tenía 30 y era profesor de matemáticas. Y sin embargo, Escher tomó en consideración la crítica de este joven hombre, a quien apenas conocía, realmente en serio, como si éste fuera un amistoso y antiguo colega.
En una carta a su hijo Arthur le escribió sobre esta visita: "Te quiero contar sobre un ‘hermano’ que conocí. Este hermano (aclaración: en ese entonces yo era miembro de una orden de convento, dedicado principalmente a la enseñanza), de quien sólo sé su nombre Erich, es profesor de matemáticas...
Un hombre singular que me escribió, así de fácil, que mis gráficos le resultaban (a él y a sus alumnos) fascinantes, y que deseaba verlos de cerca en Baarn. Por lo pronto ya lo hizo. Consideró con gran interés mis bromas sobre la perspectiva y sobre todo mi dibujo invertido ‘Cóncavo y Convexo’ (¿creo que te lo envié?), así como mis usuales dibujos de planos partidos. Con motivo del dibujo ‘Cóncavo y Convexo" me proporcionó un método para invertir toda clase de cosas y paisajes. Es tan asombrosamente fantástico el método, que trataré de explicarte cómo funciona..." Hasta aquí Escher. Se puede ver que no hizo ni un solo comentario sobre mi frescura de criticar su trabajo.
Mi primera visita fue el comienzo de una amistad que duraría años y que fue alimentada por otras muchas visitas, durante las cuales muchas veces fui introducido en el mundo de pensamientos de Escher y sobre los cuales he escrito cuantiosos artículos a lo largo de los años. Sus reacciones respecto de estos artículos me halagaban mucho: "... hasta donde sé, nunca antes se había escrito tan claramente sobre este (u otro) trabajo". Esto corresponde a un análisis de la obra ‘Galería de pinturas’, la cual critiqué en mi primera visita y que Escher (luego también yo) tenía por su mejor creación.
A comienzos de los años 70 Escher me contó de las cartas de sus admiradores, las cuales contenían las más raras interpretaciones de sus dibujos. Espontáneamente tuve la idea de explicar su obra completa de manera sistemática, de tal manera que también después de su muerte subsistiera la claridad de sus ideas. Escher la consideró una buena idea y por eso decidimos que lo visitaría semanalmente. Duró casi dos años.
El 24 de mayo de 1970 le escribió a sus hijos: "Esta ha sido ya la cuarta tarde de domingo, desde las cuatro hasta casi las seis treinta, que ha venido para tomar notas para un libro sobre mis trabajos... También es muy bonito para mí ver cómo trata de expresar con claridad mis caminos intuitivos en palabras, palabras que nunca he utilizado o que no conocía."
Durante estas visitas no sólo tocábamos el tema de los gráficos, sino que también hablábamos de todos los intentos, de sus posibles alternativas y esbozos. Luego de cada visita le escribía un poco sobre lo que habíamos hablado y se lo enviaba a Escher, quien enviaba inmediatamente sus comentarios, a veces con una observación alentadora: "Cada vez que leo un fragmento, pienso: ¡Qué libro tan bonito va a ser este!". O en un comentario posterior: "... en general y considerándolo como un todo parece que será un libro sorprendentemente interesante para los lectores, que ya deben estar hartos de los críticos de arte."
A veces le agradaba especialmente una formulación mía sobre lo que quería él decir con un trabajo. Cuando le envié el fragmento que se refería a su ilustración ‘Espirales’ y fui al siguiente domingo, se acercó a la cómoda donde guardaba sus dibujos, sacó uno de ‘Espirales’ y lo firmó con una dedicatoria para mí. Luego me dijo: "He dibujado una cantidad pequeña de estos y la demanda es poca, pero con tu comentario le has dado en el clavo. ¿Podrías aceptar este ejemplar en gratitud?"
Durante el tiempo que trabajábamos en el libro, el estado de salud de Escher empeoró mucho y sabia que mis visitas lo agotaban mucho. Un domingo lo llamé para decirle a qué hora podría ir al día siguiente. Luego de una corta conversación me dijo: "Espera un momento, me quiero recostar, estoy tan cansado." Yo propuse trasladar la fecha de nuestra reunión para una semana después, pero no quiso saber nada de eso. "El libro debe avanzarse y mañana me sentiré un poco mejor", fue su comentario.
Durante nuestro trabajo el libro fue haciéndose más de Escher que mío. Ciertamente yo no tenía la función de un ‘escritor fantasma’, sin embargo sería una traducción autorizada de sus ideas. En 1971 estuvo terminado y, a pesar de que un editor holandés y otro americano quisieron llevarse el libro para publicarlo, Escher, debido a diferentes circunstancias, no alcanzó a ver editado su libro. Y mientras esperaba, le escribió a su hijo: "Cada vez me alegro más por la publicación de este libro..".

La luz

La atracción de los dibujos de Escher aumentaron después de su muerte, así como la preferencia por sus libros y las innumerables reproducciones ilustradas. Escher nunca pretendió exclusividad. Sus dibujos debían encontrar la expansión: en lo posible muchos debían repartir el entusiasmo y la admiración resultado de sus dibujos.
Por eso jamás limitó la edición de los dibujos; según la demanda correspondiente dejaba que editaran nuevamente sus grabados y él mismo hacía nuevas series de éstos.
También cuando se le manifestó el deseo de editar grandes cantidades de sus dibujos hechos con técnicas de dibujo normales, dio su consentimiento.
Escher no tenía ningún alumno; nunca se le ocurrió la idea. ¿Qué les podría haber enseñado? Máximo la técnica del graficar y dibujar litografías. El largo alcance de sus ideas no tenía sentido y la enseñanza le hubiese interrumpido su persistente búsqueda.
Además, su intención era compartir su mundo de ideas mediante sus dibujos. A pesar de que no existió nunca una ‘Escuela de Escher’, mundialmente muchos artistas (yo conozco más de cinco) se inspiraron en su obra. En principio se inspiraban de ese espíritu que emana de toda la obra de Escher.
Un ejemplo típico de esta luz que no sólo estriba en un sólo dibujo o un grupo de dibujos, lo encontramos en 1954. El conocido físico y cosmólogo Roger Penrose cuenta:
"Mi unión con las figuras imposibles data de 1954, cuando participaba como estudiante en el Congreso internacional de matemáticas de Amsterdam. Visitaba una exposición del dibujante holandés M.C. Escher y me acuerdo que fui hechizado de inmediato por ese trabajo que veía por primera vez.
A mi regreso a Inglaterra decidí hacer yo mismo algo ‘imposible’ ... y finalmente llegué a hacer la viga de tres lados, la cual, según mi opinión, reproducía en la más pura forma la ‘Imposibilidad’ que yo quería expresar.
A pesar de que en la exposición de Escher habían cosas únicas y raras colgadas, ‘no había nada de lo que ahora sería conocido como figura imposible.’"
Lo que se considera como la influencia en la mayoría de artistas, la cual provenía mayormente de un tema específico que Escher había abordado, el cual sobre todo eran las figuras imposibles y los planos partidos (Escher sólo hizo tres), formaban la fuente de inspiración.
Esto trajo como consecuencia que la visión de la obra de Escher experimentase un estrechamiento y que apuntara a estos temas.
También la mayoría del público mostró casi las mismas preferencias en vista de la demanda de las reproducciones de estos dibujos.
La influencia de los artistas no significaba una continuación de la obra de Escher. Tampoco esto era posible, pues su búsqueda era única; una repetición no tendría sentido, y no me puedo imaginar nada que pueda ser una continuación de este trabajo.
La obra de Escher es, con respecto al contenido, muy variada, sin embargo, tras esa variedad se encuentra una conexión.
Luego de haberse pasado media vida reproduciendo y dibujando lo que había visto en las ciudades, pueblos y paisajes mediterráneos, es a partir de 1940 que se concentra finalmente en la esencia y base de su oficio: el retratar.
Preguntas como: ¿qué es el retratar? ¿qué posibilidades ofrece el plano cuando queremos llenarla con figuras congruentes y ceñidas unas contra otras? ¿no es extraño que podamos dibujar en un pedazo bidimensional de papel representaciones en dos o más de tres dimensiones sin que esto resulte en un enredado dibujo?...
En cuanto completaba una idea (a veces el trabajo le tomaba muchos meses), se la mostraba a su público en sólo un dibujo. Un aspecto sorprendente que ha llamado poco la atención, es el hecho de que nunca hacía repeticiones. Incluso se consideran los estudios preliminares de algunos dibujos, los cuales han sido reproducidos en mi libro ‘El espejo mágico de M.C. Escher’: casi de cada boceto, por ejemplo de ‘Caída de agua’, ‘Cóncavo y Convexo’, o de ‘Arriba y abajo’, hubiese podido hacer un dibujo interesante.
Para un artista esto sería completamente legítimo, y muchos realizan su obra de esta manera. Pero la meta de Escher no era la creación en cantidad de bonitos e interesantes dibujos. También respecto a esto era único: Él ideaba exactamente ‘el dibujo’ que representase su idea de la manera más completa.
A veces vemos el mismo dibujo con el mismo tema, pero se trata sólo de correcciones y variantes de las cuales él pensaba iban a llevar su idea a un nivel más trascendental. Es por ello que en ‘El Espejo Mágico’ encontrarán, luego de unos datos biográficos, un informe sobre la formación de la obra de Escher extraída de mis muchas conversaciones con él y que él consideraba circunscrita y fiel a sus intenciones.