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Arte y Ciencia


Arte y Ciencia de M. C. Escher

Conferencia: La apertura a la idealidad (A propósito de los grabados de Escher)
Leopoldo Chiappo

El haber recientemente conocido la obra genial de Mauritz C. Escher, maravilloso ser humano, es para mí una experiencia radical. Fascinado por los grabados y las imágenes tan ricas de altura y profundidad ya que son producto de una originalísima concepción y genial factura artística e interesado por su relación con mis investigaciones psicológicas y psicopatológicas sobre la influencia del pensamiento preformal en la configuración del mundo perceptivo (con exiguos datos sensoriales construir o constituir una escena abstracta, universal y simbólica), digo que se trata para mí de una experiencia radical, es decir, que echa raíces en mi mente. Acontecimiento que debo agradecer tanto a José-Carlos Mariátegui, Presidente de Alta Tecnología Andina como a Raúl Loayza Muro, Coordinador del Centenario de M.C. Escher, que me llevaron hace unos días a mi oficina rica información bibliográfica y gráfica de la obra de M.C. Escher, asombroso mago gráfico holandés, lo llamaré así por su modestia y reticencia en ser llamado "artista" gráfico, cuyo centenario conmemoramos este año 1998. Después de muchas vacilaciones y cambios creo haber acertado en el título "La apertura a la idealidad", tema ilustrado con la atenta contemplación de las láminas del gran grabador gráfico. Y digo 'idealidad' para sugerir el contraste con 'realidad', y 'apertura' por contraste con 'cerrazón' o si se quiere 'cerradura de la realidad'. Luego se irá viendo por qué considero que la obra gráfica de Mauritz C. Escher posee apertura de idealidad a partir de la cerradura de la realidad. Mientras tanto consideremos otro título muy sugestivo que le ha dado su biógrafo y crítico Bruno Ernst: "M.C.Escher, The Magic Mirror" "el espejo milagroso". Y el propio Escher titula su libro Escher on Escher y le pone el subtítulo "Exploring the Infinite". Efectivamente, Escher "explorador de lo Infinito". Esto es maravilloso. ¿Dónde encontraremos un "espejo maravilloso" y a un "explorador del infinito" equiparable a Escher y su obra? Estas expresiones y la contemplación de los grabados de Escher me hicieron recordar inmediatamente un pasaje de la Enneada V, Séptimo Tratado (De la Belleza Inteligible), parágrafo IX, la inmensa obra de Plotino, filósofo neoplatónico nacido en Alejandría en 203 d.J., enseñó en Roma y murió en 269 en Minturno en la Campania, adonde se había retirado. Felizmente suelo anotar al final de los libros que leo y así hago mi propio índice personal, por eso es que entre los 54 tratados de las Enneadas de Plotino pude rápidamente localizar este texto que hace años me había fascinado con su descubrimiento y me sigue fascinando: "Imagínese una esfera transparente situada fuera del espectador y en la que pueda verse, sumergiendo en ella la mirada, todo lo que contiene: en primer lugar el sol y las demás estrellas juntamente, después el mar, la tierra y los animales todos". En otro lugar, en la VI Enneada, Tratado VII (De la multitud de las ideas. Del Bien) también menciona Plotino "una esfera variada y viva" y nos invita a imaginarnos que es la unidad universal de la Inteligencia y que contiene la multitud inmensa de todos los inteligibles, modelos ideales de las cosas reales. Momentos antes había dicho Plotino: "Y yerra, pues, quien critica este mundo [maravilloso]; cuanto con derecho puede decirse de él, es que, [a pesar de su maravilla] es inferior a su modelo" Es decir el mundo real es maravilloso pero sólo que es inferior a su modelo, el de los inteligibles, de las ideas, el mundo de la idealidad. No se puede evitar la reflexión sobre la maravilla que es, mediante una esfera transparente, ser el observador del todo del universo y de la multitud de cosas que contiene (!). La esfera transparente de Plotino (que quizá Borges tomó para su maravillosa descripción del Aleph, no sé) convierte al espectador a su vez en lo que Leibniz decía del hombre: "miroir vivant de l'univers" ("espejo viviente del universo"). Pero me pregunto: ¿Puede haber, como dice Plotino, un espectador que esté fuera de la esfera del Todo del universo? ¿Se puede estar fuera del Todo mirando el Todo? Y si al estar mirando la esfera transparente descubrimos que dentro de la esfera, entre las cosas innumerables que contiene, sorprendemos al espectador inclinado mirando una esfera transparente que a su vez contiene al espectador mirando una esfera y así ad infinitum. Este hombre que estaba fuera del todo resulta engullido infinitas veces por el todo... ¿Quién podrá escapar, entonces? El observador no puede estar fuera del Todo contemplando el Todo. La esfera transparente de la idealidad se nos presenta imagen del infinito. El contemplador de la "esfera variada y viva" de Plotino para estar fuera de ella tendría que ser un ser transreal y transinteligible, Dios. La vida interna de Dios es en el afuera. Por eso Plotino termina la última Enneada instándonos a "huir, a solas, con el Solo" (Enneada VI. 9, 11). Esta luz plotiniana nos permite iluminar, como se verá, la obra de Escher en su rasgo de infinitud y sobre todo en su dimensión de idealidad. Pero tenemos otra luz potente, la que trae el biógrafo y entrañable amigo de Escher, Bruno Ernst, quien transcribe un texto de un pensador chino "Chin Nung" intitulado "All about Mirrors", "Todo acerca de Espejos". Lo traduzco así: "En tanto el Emperador se contempló dentro del espejo, su rostro se volvió primero una sanguinolenta burbuja roja ["a blood red blob", su propio estado embrionario-fetal) y luego se transformó en una cabeza de muerto segregando una babaza fangosa que le chorreaba [me imagino que de la boca]. El Emperador apartó la cara horrorizado. "Majestad", le dijo Shenkua, "no apartes tu mirada. Esas imágenes que tu viste [en el espejo] fueron solamente el principio y el fin de tu vida. Mantente mirando [al espejo] y tu verás todo lo que es y todo lo que pudo haber sido y no llegó a ser [lo que los escolásticos medievales llamaron "futuribles", las alternativas de vida no realizadas]. Y cuando hayas alcanzado el punto más alto de tu rapto [la cima del arrobamiento extático] el espejo aún te enseñará cosas que no son posibles de ser [imposibilidades absolutas te serán mostradas, los "imposibilia"]. Este espejo abarca más que la esfera transparente del Todo de Plotino, pero ambos revelan ámbitos abiertos de alta idealidad. Pues bien, mantengamos en mente estas imágenes de Plotino y de Cheng Nung y veamos ahora algunos de los grabados de Escher. Los voy a enseñar en un orden que puedo llamar pedagógico, porque me facilita la explicación. La lámina 22 que se intitula "Ascending and Descending" [Subiendo y Bajando, es una litografía de marzo de 1960]. Unos hombres están subiendo, los otros bajando, los que suben no llegan a ninguna parte que no sea esa esquina donde se transforman en hombres que empiezan ser hombres que están bajando y todo ello en un circulo infinito. Lúcida parábola de la condición humana. Símbolo abarcativo de la historia de pueblos y ciudades. Pero hay dos excepciones. Los hombres contemplativos. Ellos no suben ni bajan, permanecen inmóviles, quietos. Son una raza espiritual aparte de esa común humanidad que trepa y 'destrepa'. Es el hombre que no actúa, piensa. Pero hay de dos índoles: el de en medio está de pie apoyado en la baranda, el patio vacío, está sólo y mira a lo alto. Es el hombre, pienso, contemplativo de alta idealidad. ¿Acaso la idealidad no está en lo alto? ¿Se podría decir que es el hombre de la idealidad? No es el hombre de la ira y de la avidez, es el hombre no-amargado, el hombre dulce. ¿Acaso la idealidad no trae consigo dulzura? El hombre que está abajo está sentado, se abraza las piernas, podría estar cabizbajo pero pienso que mira de frente. Es el hombre lúcido. Es el hombre de la realidad. ¿Será por eso pesimista? Fuera de estas categorías vulgares, ambos son dos clases de hombres teóricos, inactuantes, contemplativos. Y son hombres solitarios apartados del vulgo, el pensador, el artista. Están fuera de la rueda de los actuantes, activistas, quienes se mueven ad infinitum, para usar la expresión del mismo Escher. Pero ¿qué pasa? Nadie sube ni baja, no hay altura, no hay bajura, nada la escaleras no son peldaños ni ascendentes ni descendentes, todo es una ilusión sobre una superficie plana, la idealidad era volumétrica con sus arribas altos y sus abajos bajos, hondos, que nos hacen mirar hacia abajo, pero nada todo es superficie plana, no son sino líneas y sombras, todo es chato. Es la realidad real. Pero sobre esa chatura Escher nos ha abierto la visión de la idealidad. La realidad ha sido superada. Podemos recordar el Brihadaranyaka Upanishad: "con materiales efímeros y humildes hemos construido lo eterno" [es la "enseñanza del gran bosque"]. Con líneas y sombras en una superficie chata Escher nos ha construido este inmenso edificio abiertamente espacial y profundamente simbólico. Por algo su amigo intitula los grabados "espejos mágicos". Y por eso esta exposición se intitula 'apertura a la idealidad'. Veamos el grabado 18, también es una litografía y se intitula "Balcony" y es de Julio de 1945. Voy a usar las propias palabras del mismo Escher, para describir este grabado: "La impresión da la ilusión de una ciudad, de un conjunto o bloque de casas sobre las cuales cae la iluminación de la luz del sol. Pero otra vez, se trata de una ficción, porque en mi papel el grabado permanece chato. En un espíritu zumbón de burlarme de mi vano esfuerzo [de querer salir en realidad de la chatura] y tratando de romper la chatura del papel ["trying to break up the paper's flatness"] Y pretendo darle un soplo con mi puño por detrás [inflar el papel] pero otra vez no ha dado resultado: el papel permanece chato, y yo solamente he creado la ilusión de una ilusión". Son palabras textuales de Escher, las mejores para describir la esencia de este osado esfuerzo de apertura hacia la idealidad. Escher ridiculiza lo que llama su "vano esfuerzo", se empina ilusoriamente hacia la idealidad volumétrica tridimensional y se cae en la chatura de la realidad. Una suerte de Don Quijote del arte gráfico. No eran gigantes, sino molinos. No eran ejércitos, sino manadas de ovejas. No era una enorme ciudad sino superficie rayada. Es también la condición humana. Sin embargo podríamos invertir la relación: las líneas chatas sobre el papel ¿no serán la pesadilla ilusoria de lo mediocre? Y las altas construcciones sobre ellas edificadas la verdad excelsa de la idealidad, hogar del animal humano? Esta inversión la encuentro corroborada en una frase de Escher en una carta de enero de 1967, pienso que en plena guerra fría y en plena agresión contra Viet Nam, a su amigo Gerd Arntz, colega: "El mundo en el cual vivimos es un caso desesperanzado. Yo mismo prefiero habitar en abstracciones que no tienen nada que hacer con la realidad". Veamos la lámina 24, se intitula "Day and Night" se trata de un grabado en madera, en negro y blanco de febrero de 1938. Aquí me parece interesante subrayar la presencia de un impetuoso y elevadamente rápido volar de bandadas de aves que abre un espacio de altura dinámicamente más abierto y alto gracias al vuelo raudo de los pájaros en la altura, mientras abajo de las dos hileras de pájaros blancos y pájaros negros que vuelan a gran altura se nos aparece la ciudad, presente al fondo, lejana, allá abajo, silenciosa como lo es también el silencio del lugar que estamos sobre las aves que pasan sobre la ciudad. ¿Estaremos, nosotros los espectadores, más arriba, subidos a un globo aeróstatico mirando hacia abajo a las aves que vuelan sobre el rio y el puente y la ciudad sintiendo un poco el vértigo de altura? Obsérvese las dos ciudades idénticas y las bandadas de aves. Día y Noche. No hay objetivo simbólico, sólo efectos de contraste, divertimento gráfico. Ahora veamos uno de los círculos limitados, el grabado 20, el Circle Limit IV (Heaven and Hell) Cielo e Infierno. También es un grabado en madera. Lo primero que salta a la vista es el contraste entre ángeles y demonios, los ángeles blancos, los rostros serenos, afables, las manos replegadas tocando palma con palma, es no sólo oración sino desprendimiento, las manos de la acción y de la posesión descansan entre si, cesó la codicia posesiva de la mano. Pacíficos. Es la dulzura de la vida. Es la beatitud. Los diablos, por el contrario, feroces, iracundos, sardónicos, amenazan con sus brazos estrangular al mundo, enconosos. Agresivos. Es la amargura de la vida. Es la desesperación. El autor tituló Cielo e Infierno. Son dos condiciones y dos niveles de modos de ser y maneras de vivir. Pero esto no debe dominar exclusivamente nuestra atención. No olvidemos que estamos en el "circle limit" y por tanto la repetición infinita del bien y del mal, de ángeles y diablos, va cambiando y deformándose a medida que nos acercamos a los límites del círculo, es decir a la circunferencia, que es el horizonte del círculo, el cual se va curvando y curvando a las figuras: ¡y entonces nos encontramos que se trata de una esfera, sí, la chatura del plano circular se abre en la idealidad redonda, frutal, de una esfera! Y esta apertura, creo, que puedo llamarla apertura transliminal. Es la base sobre la cual el animal humano se yergue sobre su condición animal. Por eso el animal humano se ha dado cuenta de la redondez de la tierra. ¡Que maravilla el mundo esférico con su bien y su mal, con sus ángeles y sus demonios, es una fruta viva y sabrosa y así hay que disfrutarla! Veamos ahora la lámina 28. Se titula "Cielo y Agua". Es un grabado en madera de junio de 1938. Son los dos elementos vitales, el aire y el agua. El pez vive y flota en el agua, el ave vive y vuelaen el aire. Pero ¿qué pasa si el pez, en vez de profundizarse en su elemento vital, el agua, pretende alejarse de él hacia el aire? Y ¿qué pasa si el ave en vez de elevarse en su elemento vital, el aire, pretende alejarsede él hacia el agua? El resultado lo vemos en el genial grabado de Escher. Los peces se 'pecifican' cada vez más a medida que bajan en el agua, es su elemento vital, adquieren más corporeidad. Por el contrario en la medida que suben y pretenden 'aerizarse' se van empobreciendo de volumen y rasgos, se van 'despecificando'. Las aves al revés. Los pájaros se 'pajarizan' a medida que se elevan en el aire, es su elemento vital, existencial, y a medida que se acercan al agua se 'despajarizan', pierden sustancia, volumen y riqueza de rasgos. Es una genial lección de lo que puede llamarse psicología existencial. En la medida que uno se identifica con el elemento vital de su propio ser uno robustece e intensifica el ser propio, en la medida que uno se aleja de su propio elemento vital se enajena y por ende uno se desdibuja. El pájaro es un ser aereo, volante. El pez es un ser acuático, náutico. Cada uno debe llegar al mejor nivel de su propio ser, unos ascendiendo, elevándose, los otros descendiendo, profundizándose. La lámina 34 se llama Belvedere. Es una litografía de mayo de 1958. Tiene gracia. Observar un sujeto miserable y endiablado, tipo truhán, encarcelado. ¿Está en un Belvedere? Sí, también como la dama y el caballero, encopetados. Es que está el edificio en una altura ¿No se ve el río abajo chiquitito? Luego el pobre truhán también tiene su parte en este mundo de altura, en este nivel de idealidad construido y abierto por Escher. Hay un detalle que el propio Escher ha observado: los dos sujetos que están en la escalera no se encontrarán nunca, porque el de abajo está en una escalera interior y el de arriba en una escalera exterior. ¿Quizá símbolo de los amargos desencuentros humanos? Lámina 36 Se intitula "Reptiles" y es una litografía de marzo de 1943. Yo titularía este grabado litográfico 'lectura fantástica y terrorífica salida del cuaderno de notas de Escher'. El ser de las cosas leídas reposa en el papel y por la lectura que hacemos salen y se pasean por el ambiente, como los reptiles, primero achatados en la superficie bi-dimensional y luego corporizados y salidos del papel. Es el proyecto en el papel de notas de Escher, son los bosquejos, me parece, antes de volverse grabado litográfico o en madera ya impreso en el libro y desarrollado en nuestra imaginación abierta a la idealidad. Puede verse el estado anfibio, un poco en el papel todavía al salir y ya algo en el papel al regresar. El ama de Alonso Quijano creía realmente que los encantadores estaban en los libros que Quijote leía y que de allí salían, de las hojas encuadernadas de los libros para encantarlo. Escher nos ha dado exactamente la imagen de eso mismo. Esta lámina podría servir en una impresión del Quijote. En todo caso es un símbolo vívido de la delicia y del terror que puede ser leer libros. Grabado 38 llamado "Relativity", en madera. Me llama la atención la pareja o matrimonio en su tranquilo y doméstico mundo desayunal de espaldas al laberinto del mundo, ignorantes en su doméstica felicidad desayúnica de todos los absurdos y sin sentidos de la vida. Al costado también hay una pareja de enamorados que disfruta un paseo en un jardín maravilloso. Sin embargo, hay que observar a un individuo solitario, el pensador, que mira desde el jardín el espectáculo del mundo humano, absurdo. La lámina es abismal y angustiante. Un hombre con un paquete que lleva a la espalda, va a entregarlo o a esconderlo y nada. Su camino no conduce a ninguna parte. Es la frustración del fin de la acción. Lo mismo el otro hombre bajando las escaleras con una canasta vacía, quizá preparado para recibir algo y ya en el último escalón, el vacío. El que quiere dar, el que quiere recibir, nada. Se frustra el intento. Y los otros yendo y estando. Como en la vida. Por último, esta lámina 14, Nudos. Es el ejemplo más simple de la conquista de la espacialidad tridimensional desde la superficie. El arte de Escher. Es tan corpórea y tangible, que se puede agarrar con la mano. Es el espejo milagroso. Es hacer saltar hacia lo alto y lo profundo desde la chatura. Es lo que llamo nivel de idealidad que nos eleva imaginalmente desde el chato nivel de la realidad real. Esto es, mejor, de la realidad trivial a la idealidad sublime. Se trata de empinarse sobre un nivel más primario, primitivo, elemental a un nivel más elaborado, más rico, más complejo, el nivel de la idealidad. Es el camino de la cultura y de la creación humana, un sobre-mundo que trasciende al mero animal. El discípulo y biógrafo de Plotino, Porfirio de Tiro, inicia su biografía con estas palabras: "El filósofo Plotino, que ha vivido en nuestros días, parecía como avergonzado de tener un cuerpo." ¿Cómo puede entenderse esta frase? El cuerpo, la posesión del cuerpo, el sentir el propio cuerpo es lo que nos identifica y arraiga. No debe entenderse como una fobia puritanoide por el cuerpo. Se trata de una toma de conciencia. Teniendo el psiquismo elevado a la contemplación de ser en lo Uno universal, volver y mirarse al espejo ¡qué confinación! ¡Qué límite tan grotesco, aprisionado en el cuerpo, y en el cuerpo de un simioide. Resulta un disfraz. Es el hombre, príncipe de lo universal, espejo viviente del universo, enclavado en la serie biológica de los primates. Creo que así hay que entender la vergüenza plotiniana. ¿Y si en el espejo mágico de Chin Nung, luego de la visión de todo el acontecer, de todas los futuribles y de los imposibles, apareciera un rostro parecido a la irrisoria faz ahocicada del simio, el hombre? Es el desasosiego de nuestro Escher cuando comprueba la chatura en el papel de su tridimensional mundo de idealidad. No quería ser llamado un "artist", le parecía un poco presuntuoso. Se sentía feliz de tener el "oficio" de "escoplear", de usar el "gorge", "gubia" que sirve trabajar, como con el cincel o buril, para trabajar la madera suave y hermosa ante sus ojos y tacto. Y de allí salía ese mundo de idealidad. Se repite la maravilla del primate capaz, en su confinamiento, de abrirse al pensamiento del todo universal. Y M.C. Escher exclamaba: "Wonder is the salt of the earth" ["Maravilla es la sal de la tierra"].